Con más de 3.5 millones de unidades vendidas en el plano global, el nuevo 3 se deja ver con un total desarrollo bajo la filosofía SKYACTIV. Según Mazda, no comparte casi nada con sus predecesores.
La distancia entre ejes creció casi 61 milímetros hasta los 2,700. El hatchback es un poco más corto y se mantiene en los 4.46 metros de longitud, mientras que la altura también se redujo hasta los 1,455 mm (antes 1,470). Ganó 40 milímetros a lo ancho y queda en 1,795.
En el apartado aerodinámico, el coeficiente es de 0.27 y 0.25, datos que aplican al hatchback y al sedán, respectivamente. La parrilla se cierra para optimizar el flujo cuando no se requiera de mayor refrigeración al motor.
Por dentro, el espacio para la cabeza es parecido, pero hubo optimizaciones en el lugar para las caderas y los hombros. La cabina se orienta al conductor y el fabricante resalta que el acelerador ahora viene anclado al piso. Se especifica que los mandos se pensaron para distraer lo menos posible. Una curiosidad es que se dispuso de una lámina transparente que hace las funciones de un Head-up Display, una solución similar a la del Peugeot 3008 que muestra en la línea de visión de quien maneje datos relevantes como la velocidad o las indicaciones del navegador.
Las plantas motrices anunciadas globalmente parten desde el SKYACTIV-G (a gasolina) de dos litros (155 hp, 203 Nm), su par 2.5 (184 hp, 250 Nm) o un futuro 1.5, además del diésel SKYACTIV-D 2.2 y un híbrido que por el momento solo estará a la venta en Japón.
Las cajas, también SKYACTIV, son una manual de seis velocidades de la que nombran una sensación similar al cambiar a la del MX-5 (que se destaca por su precisión) y una automática de convertidor de torque también con seis marchas.
Para reducir el consumo, se recurre también a un sistema de regeneración de energía cinética en deceleraciones, lo que evita el constante trabajo del alternador y por ende una carga adicional al propulsor.
Se redujo el peso (89.8 kilos en el mejor de los escenarios) y se aumentó la rigidez torsional en un 30%. Hay nuevos materiales de aislamiento de ruido en el tablero y las alfombras y el pilar A se reubicó hacia atrás junto a los espejos con el fin de ganar visibilidad.
De la suspensión nombran cambios en la puesta a punto en amortiguadores, resortes y estabilizadoras. La dirección, de asistencia eléctrica, es más rápida y con componentes más ligeros. Por último, de los frenos declaran que responden con más efectividad y sus distancias de detención están entre las líderes de la categoría.
Entre el equipamiento, podrán venir incluidos elementos de seguridad como el control de crucero activo, frenado autónomo en ciudad al detectarse un obstáculo a ser golpeado, un sistema que previene deslumbramientos a otros conductores y cambia solo de luces altas a medias (o viceversa), alerta visual y sonora en caso de determinarse una posible colisión frontal, detector de objetos en el punto ciego o por cambio de carril involuntario.
No es el segmento de mayor participación de mercado en México. Pero es uno de los que ha crecido más que todos en los últimos tiempos. Se llaman vehículos utilitarios deportivos ligeros, o SUV’s light. Tienen una serie de bondades que les han atraído mucha fama, como el hecho de ofrecer manejo de coche pero con una mayor practicidad derivada del amplio espacio interior. Son más altas y la suspensión reforzada las convierte en el vehículo ideal para sortear baches, topes, inundaciones y obstáculos de la jungla de asfalto. Son también vehículos aspiracionales, sin ser objetos de deseo. Por ello, las listas de equipamiento parecen casi copia una de otra: asientos en piel, techos de cristal, cámaras de reversa, sistemas de DVD, climatizadores multizona, muchos huecos portaobjetos y un sinfín de extras. Pero con tales similitudes no quiere decir que se comporten de forma siquiera parecida durante una maniobra de emergencia y es ahí donde los ya conocidos ejercicios del Master Test (Prueba del Alce con piso seco y mojado, Slalom, Frenado en curva, Frenado mixta, Curva infinita) marcan claras y contundentes diferencias entre un rival y otro. |
Sólo sufrimos la ausencia de la Subaru Forester en ocasión de no existir ejemplares de valoración para la convocatoria del Master Test.
EL VEREDICTO
Difícil análisis no sólo por la cantidad de ejemplares participantes -quince camionetas-, sino por la tremenda igualdad de capacidades tan próximas de casi todos. Tras una revisión concienzuda y nuestra experiencia, logramos determinar a un ganador: Ford Escape. Un producto de excelente dinamismo y notable calidad no sólo en materiales sino en su objetivo como transporte familiar. Los 564 (de 600) puntos que logró en nuestras mediciones así lo demuestran.
Sin embargo, sólo dos puntos abajo figura la conocida VW Tiguan, sorprendente por la edad pero esperado dada la cuidadosa ingeniería y afinación lograda. El tercer sitio queda en manos de una equilibrada Honda CR-V con 542 unidades. Con 534 enteros se alza otra veterana, la Nissan X-Trail gracias a un bastidor muy bien afinado. En la cuarta plaza otra sorpresa, la Dodge Journey que acumula un total de 530. Buena razón de esta actuación se debe a la exigencia de participar en el mercado europeo dentro del portafolio Fiat. El resto observa resultados competentes. Sólo la Renault Koleos requiere revisar sus premisas de seguridad dinámica.
La batalla por ganar adeptos en el segmento de los compactos ha creado una interesante oferta de vehículos cada vez más competentes, equipados y atractivos. Un gran beneficio para el automovilista mexicano, el destinatario final de esta guerra por el mercado nacional.
En esta ocasión, para conservar una base homogénea al momento de la rigurosa examinación, hemos concedido espacio sólo a compactos que posean una longitud total entre los 4.40 y 4.60 metros, modelos de fabricación y diseño relativamente nuevos, de preferencia en su generación actual. Por esta razón, excluímos a ejemplares muy competentes pero superados por los tiempos como el VW Jetta IV -el Clásico-, el Renault Scala o el Nissan Tsuru.
ALCE EN SECO
El mejor: Chevrolet Cruze
El mejor: Chevrolet Cruze
Precio: $220 mil -276 mil pesos
Brillante desempeño en casi todas las pruebas. Los Alce muy bien superados en sus dos vertientes. Notable actitud en el Slalom aunque en la Curva Infinita luce correcto; sólo el Frenado en Curva pierde un poco la trasera. Mientras, en la Frenada Mixta le cuesta mantener su longitudinal, fácil de recuperar.
El mejor: Fiat Línea
El mejor: Fiat Línea
Precio: $219 mil pesos
Ágil de reacciones, gracias al motor turbo sale bien librado en todas las pruebas. En los cambios de carril -Alces- sigue bien la trayectoria aunque el volante exige. En Slalom, el más brillante. En ambos Frenados –Curva y Mixta- observa buen control. En Curva Infinita, un poco inestable e inclina mucho.
El mejor: Mazda 3
Precio: $219 mil - 300 mil pesos
Un bastidor noble y predecible permiten control en cualquier circunstancia -Alces, Slalom, Curva Infinita-; pero la dirección bloquea al límite, lo que complica el dominio del auto en entornos muy exigentes. Sólo en Frenado en Curva la trasera se descompone mientras en la Frenada Mixta cumple muy bien.
EL mejor: VW Jetta VI
Precio: $243 mil - 337 mil pesos
En las dos versiones del Alce sufre: le cuesta mantener la trayectoria por el endurecimiento de la dirección, lo que se repite en casi todas las pruebas -Slalom, Frenado en Curva- y complica su control. A descargo, hay poco balanceo que le hace ganar en Curva Infinita. Logra un buen papel en Frenada Mixta.
Precio: $221 mil - 340 mil pesos
Bien a secas pues sufre por la suspensión blanda que crea mucho balanceo. En los cambios de carril -Alces- mantiene la trayectoria pero sus reacciones son violentas. En Slalom y Curva Infinita, balancea mucho. En Frenada Mixta hay buen control, mientras Frenado en Curva sufre por distancias largas.
Precio: $260 mil - 310 mil pesos
En Alce Seco y Mojado trabaja tan bien como los mejor calificados. Alcanza 0.8 G’s de aceleración lateral en Curva Infinita donde balancea tanto como en el Slalom. En el Frenado en Curva luce buen control pero subvira mucho. En Frenada Mixta pide correcciones al volante y su pedal esponjoso no ayuda.
Precio: $200 mil pesos
En el Alce en Seco fue casi tan bueno como los de mayor calificación, pero en el mojado fue menos predecible. En Curva Infinita el eje trasero se siente suelto pero controlable, con aceleración lateral de 0,8 G´s. En el frenado en curva se fatiga y en la Frenanda Mixta hay que corregir. En Slalom, buena actitud.
Precio: $205 mil - 271mil pesos
En las pruebas de Alce balancea en exceso por la suspensión muy blanda aunque bajo control. En Curva Infinita, sin sorpresas. Mientras, en el Frenado en Curva y Mixta su ABS resulta errático. En el Slalom la suavidad de la suspensión incide en el dominio sin afectar la buena respuesta de la dirección.
Precio: $208 mil - 290 mil pesos
Sin control de estabilidad, observa un dominio correcto gracias a un bastidor muy bien afinado. En ambas pruebas del Alce mantiene el trazo sin problemas, aunque en Mojado pide finura al volante. En el Slalom cumple mas la dirección colapsa. En los Frenados -Curva y Mixta-, el pedal endurece pero salva.
Precio: $237 mil - 255 mil pesos
Por su doble tracción, la prueba del Slalom resulta su mejor escena. En Alces sufre de sobreviraje vía mayor reparto de fuerza al segundo eje. En Curva Infinita la suspensión suave crea mucho balanceo. En el Frenado en Curva le cuesta mantenerse adentro. En Frenada Mixta conserva la línea pese su retardo.
Precio: $226 mil - 242 mil pesos
Variante atractiva que asoma sus economías en las pruebas más exigentes -Alce Seco y Mojado- gracias a un eje trasero nervioso. Circunstancia que le pesa también en la Curva Infinita. En Slalom y Frenado en Curva, predecible y hasta divertido, pese el balanceo extra. La Frenada Mixta, correcta pero lenta.
Precio: $217 mil - 275 mil pesos
En ambos Alces presenta un desempeño mejor de lo esperado pese la suspensión blanda. En la Curva Infinita su actuación transmite mucha seguridad. En el Frenado en Curva se desenvuelve bien, mientras en la Mixta alarga distancia y pierde trayectoria. El Slalom, satisfactorio a pesar de un arranque lento.
Gracias a la creciente calidad, mayor equipamiento y eficiencia dinámica del segmento de compactos -que presume un crecimiento consistente casi equiparable al de los subcompactos-, se explica la puntuación tan cerrada de este análisis, donde el diferencial es realmente pequeño. Puede afirmarse que todos los concursantes son igual de eficaces, aunque por nuestros extensos análisis y obligadas diferencias, surgen los ganadores.
Tras esta pertinente aclaración, el mejor de este Master Test de compactos es el Mazda 3, que acumula 516 puntos. Cerca figura otro conocido, el Mitsubishi Lancer con un total de 506 unidades. En ambos casos, el excelente chasís y suspensión determinan muchas de sus capacidades dinámicas. En tercero figura el Chevrolet Cruze que logra 502 puntos gracias a un bastidor de confiable respuesta y la ayuda de su control de estabilidad. Y en el cuarto lugar con 496 puntos, la sorpresa del Master Test: el Fiat Línea, que posee un bastidor bien balanceado y divertido así como la mejor relación valor/precio de todos.
Los referentes comerciales que validan una buena posición son el Ford Focus (495) y el Honda Civic (494). La gran decepción fue el VW Jetta con apenas 447 unidades. Además, ostenta la peor relación valor/precio.
Sin duda alguna, esta renovación en las ponderaciones de nuestra prueba máxima apuntala la intención analítica del Master Test, donde comprobamos en condiciones seguras pero exigentes las posibilidades de respuesta y reacción de los autos compactos, hoy por hoy, el más competidos de todos los tiempos en México.
El desmedido crecimiento de la mancha urbana en los diversos rincones del planeta, ha ocasionado que la demanda de automóviles crezca directamente proporcional a las necesidades de movilidad en las grandes ciudades ocasionando con esto un aumento en el uso de materias primas y emisión de contaminantes.
Solo en nuestro país, el parque vehicular rebasa la cifra de los 23 millones de unidades circulando, concentrándose principalmente en entidades como Guadalajara, Monterrey, Estado de México y por supuesto el DF.
Lo preocupante del asunto no es nada más el número de autos rodando, sino la cifra de vehículos que se encuentran abandonados en las calles. Modelos con más de 20 años en su mayoría, que son literalmente arrojados a las vialidades como objetos inservibles que contaminan nuestro paisaje y contribuyen a la proliferación de basura.
Sin embargo y a pesar de mostrarse al mundo como objetos inanimados sin uso aparente, todos éstos “veteranos de guerra” son en realidad una mina de oro que además de aportar a la economía nacional, también pueden ayudar a la reducción del impacto ecológico de los desechos automotrices.
Hoy en día mediante un adecuado proceso de reciclaje, los centros de tratamiento internacional han logrado re-utilizar prácticamente el 84% de un auto para la elaboración de nuevos materiales que a la postre terminarán formando parte de los nuevos automóviles que nos ofrecen en las concesionarias o de alguna otra industria.
Conforme pasan los años, este tipo de industrias de reciclaje cobran mayor importancia a nivel mundial colocándose en la 16a posición tan solo en Estados Unidos. En este país el negocio de reciclaje de autos es el más socorrido por encima del plástico o el papel como podría pensarse, según reportó la Enviromental Protection Agency.
Pero, ¿qué piezas de nuestros autos son aptas para su reciclaje y a donde van a parar? Los autos fuera de circulación que llegan a los centros de tratamiento son trabajados especialmente para aprovechar al máximo sus piezas.
Después de descontaminar y desmontar por completo el auto, se separan las piezas que todavía pueden ser reutilizadas para venderlas de segunda mano, mientras que el resto pasa a una máquina fragmentadora que tritura el auto para convertirlo en pequeños trocitos para facilitar la separación entre piezas ligeras y metálicas. Estas últimas como el acero, cobre, aluminio y plomo se convierten en materia prima de las fundidoras que a la postre forman parte de nuevos automóviles o algunos otros objetos que utilizamos en nuestra vida diaria.
Por su parte los líquidos como anticongelante, líquido de frenos o aceite son regenerados para producir nuevos lubricantes o en su defecto combustibles alternativos que por su alto grado de poder calorífico son altamente valorados.
En cuanto a los cauchos y plásticos como son los neumáticos, mangueras, empaques y defensas, éstos son triturados y reutilizados para la creación de nuevas partes automotrices e inclusive como recubrimiento de canchas deportivas.
Finalmente los cristales del parabrisas, ventanas y medallones se aprovechan para la fabricación de botellas y otros objetos así como compuestos de materiales reforzados utilizados en diversas industrias.
El resto de las piezas como bolsas de aire, cinturones de seguridad o inclusive las tapicerías pueden fungir como fibras de aislamiento o bases de alfombras en hogares u oficinas.
Dado el enorme crecimiento del parque vehicular en el planeta y los problemas que ello ha provocado, el tema del reciclaje no puede esperar. Urge que cambiemos esa retrógrada ideología de que todo lo que ya no nos sirve es basura. Debemos de concientizarnos y pensar a futuro para asegurar que las generaciones venideras cuenten con las mismas oportunidades que nosotros reutilizando todo lo que usamos creando de paso un atractivo ingreso para la economía del país. ¡Pensémoslo y actuemos!
Filed under: BMW
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