Antes de iniciar un trayecto en un día lluvioso, hay que comprobar el correcto funcionamiento de los limpia parabrisas y reemplazarlos en caso de ser necesario. También es importante revisar el reglaje de las luces exteriores y asegurarnos de que todos los focos funcionen. De esto dependerá que los demás conductores nos vean. Aquí cabe señalar y hacer hincapié en que no se debe de utilizar las luces de niebla traseras en ningún momento a menos que la visibilidad sea verdaderamente escasa, puesto que en caso contrario ésta es sumamente molesta para el conductor que va detrás nuestro.
Es fundamental revisar el estado del sistema de frenos y asegurarnos de que funcionen de manera adecuada inclusive bajo situaciones de emergencia. Recordemos que las distancias de frenado bajo lluvia aumentan y el correcto estado de las pastillas, discos y líquido será crucial para nuestra seguridad. Finalmente debemos de estar atentos al desgaste de nuestros neumáticos. La cantidad mínima de dibujo no deberá de ser menor a 2 mm. Si metemos una moneda de 1 peso y el borde plateado no se cubre totalmente, es hora de cambiarlas.
Las reglas de oro
Por curioso que parezca y sin importa en qué ciudad nos encontremos, siempre que la lluvia hace acto de presencia el tráfico se entorpece y aparecen inevitablemente los accidentes. Conducir bajo estas condiciones es especialmente delicado y requiere de toda nuestra concentración para no caer presa de sus múltiples trampas.
1.- Utilice siempre el cinturón de seguridad.
2.- Respete los límites de velocidad y prohibiciones por más ridículas que le parezcan.
3.- Guarde una mayor distancia con respecto al vehículo de enfrente, recuerde que el agua duplica la distancia de frenado.
4.- Manténgase alerta a todo tipo de situaciones imprevistas; los accidentes más frecuentes en estas épocas suelen ser por alcance.
5.- Concéntrese en manejar.
6.- No realice maniobras bruscas dado que bajo éstas circunstancias los neumáticos pierden adherencia.
7.- Utilice el aire acondicionado en recirculación abierta para desempañar los cristales y tener una mejor visión al exterior.
8.- Encienda las luces para avisar a los demás de su presencia.
9.- En caso de rebase hágalo tranquilo y con el espacio suficiente para reaccionar en caso de emergencia.
10.- Trate de mantener secas las balatas puesto que pierden efectividad con el agua. Pise ligera y suavemente el pedal de freno ocasionalmente.
La Secretaría de Economía de México y el Ministerio de Industria de Argentina realizarán el día de hoy un convenio automotriz en el marco del Acuerdo de Complementación Económica No. 55 (ACE 55), que permite restablecer los flujos comerciales bilaterales de vehículos ligeros.
El Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo y la Ministra de Industria, Deborah Giorgi firmarán el día de hoy el Protocolo Modificatorio del ACE 55 en las instalaciones de la propia Secretaría de Economía, en presencia del Presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, AMIA, Eduardo J. Solís Sánchez, del Presidente de la Asociación de Fabricantes Automotores de Argentina, ADEFA, Cristiano Rattazzi y de los Presidentes y representantes de las marcas automotrices que tienen importantes relaciones comerciales entre ambos países.
El Acuerdo se basa en una metodología de cupos de exportación crecientes entre ambos países que permite liberalizar el comercio de vehículos ligeros entre México y Argentina el 19 de marzo de 2015.
De conformidad con este Acuerdo, México podrá exportar 575 millones de dólares del 18 de diciembre de 2012 al 17 de diciembre de 2013, 625 millones de dólares del 18 de diciembre de 2013 al 17 de diciembre de 2014 y 187.5 millones de dólares del 18 de diciembre de 2014 al 18 de diciembre de 2015, alcanzando el libre comercio a partir del 19 de marzo de 2015.
El Acuerdo también establece cupos adicionales para aquellas empresas en México que importen vehículos de Argentina en exceso de las importaciones que realizaron en el 2011 desde aquel país.
El Protocolo modificatorio firmado el día de hoy establece un incremento en el contenido regional para los vehículos que se comercian bilateralmente al amparo del ACE 55 de 30 a 35 por ciento a partir del 19 de marzo de 2013 (las empresas exportadoras podrán solicitar una prórroga de un año para cumplir con el 35 por ciento para un modelo específico si presenta, para ese modelo, un programa de integración de partes y componentes de México y Mercosur que le permita alcanzar el 35 por ciento de contenido regional a más tardar el 19 de marzo de 2014). Este contenido regional se incrementará a 40 por ciento a partir del 19 de marzo de 2016.
La AMIA se congratula por la firma de este importante acuerdo bilateral con el país sudamericano y reconoció la labor del Secretario de Economía y de su equipo de trabajo para lograr el restablecimiento de los flujos comerciales de vehículos ligeros entre ambas naciones.
Unidad probada
149,900 pesos
NOS GUSTA
NOS GUSTARíA
Intimidades
No es ningún secreto que Chrysler tiene firmado un acuerdo de distribución en nuestro país con la marca coreana Hyundai. Aunque no parece, la importancia de este acuerdo es más alta de lo que se podría pensar, dado que el Attitude fue el segundo auto más vendido de la casa norteamericana, mientras que el Atos se quedó en la cuarta posición.
La llegada del i10 a tierras mexicanas conservando en venta la generación previa, hace entrar a Chrysler en el mismo juego que las demás marcas, que al temer pérdida de ventas, prefieren dejar en convivencia dos "parientes" al mismo tiempo, cuando uno tendría que sustituir al otro, como el Spark y el Matiz, por citar uno de los múltiples casos que existen. En este caso Dodge mantiene la venta del Atos que ya maneja como modelo 2012 al tiempo que lanza el i10 con el mismo año modelo 2012.
Multifacético
En esta prueba quisimos hacer algo diferente, buscando aplicaciones diarias a un auto que tiene características para hacer casi cualquier trabajo que se le pida, por lo que salimos a la calle hacer tareas dignas de un auto diseñado para aguantar la labor diaria.
Estuvimos en un sitio de taxis, donde los siempre conocedores chóferes recibieron con comentarios positivos al i10, sobre todo por la altura de la toma de aire del motor que permite pasar inundaciones de 70 cm. Al preguntar por el kilometraje y comentarles que fue capaz de rendir algo más de 19 kilómetros por litro en ciudad en nuestras pruebas, varios se sorprendieron (como nosotros). Incluso tuvimos la oportunidad de llevar a una persona -que prefiere el anonimato-, que manifestó viajar cómodamente en el asiento posterior, aún estando detrás del conductor y con el asiento recorrido hasta el fondo.
En el aspecto de la comodidad podemos decir que una de las grandes ventajas que separan al i10 del Atos, es la posición de manejo, que mejora infinitamente, pues el volante -además del ajuste de altura- se percibe con la inclinación adecuada y ya no hay que pisar los pedales como si fueran de camión.
Ahora se accionan como en cualquier coche, mientras la palanca de velocidades está muy cerca del volante facilitando los cambios, concediendo largas horas de manejo sin cansancio gracias también a unos asientos más amplios y con mejor soporte. No podemos dejar de observar que el i10 tiene la misma distancia entre ejes, entrevías y largo que el Atos. Excelente adecuación.
Muy Versátil
Después de servir como taxistas decidimos desarrollar otras tareas complicadas, como mover mercancía y hacer entregas a domicilio, por lo que pasamos a formar temporalmente parte de un exitoso restaurante de hamburguesas. El primer reto fue hacer la entrega de paquetes alimenticios, lo cual al principio nos dejó con dudas de lograrlo, ya que sabíamos que la capacidad de la cajuela de 225 litros no nos iba a ser suficiente.
Sin embargo, quedamos otra vez sorprendidos, pues los asientos traseros abatidos nos facilitan el transporte de una cantidad insospechada de alimentos sin obstruir nuestra visibilidad hacia atrás y sin maltratar el interior del i10. Posteriormente realizamos una entrega de hamburguesas y registramos una diferencia de tiempo mayor en cuatro minutos sobre el habitual del trayecto, pero lo hicimos con mayor seguridad respecto a la acostumbrada motocicleta, lo que dejó a los dueños del negocio pensando muy positivamente en el camaleónico y versátil i10.
Por último, terminamos repartiendo arreglos florales, nueve de ellos para ser exactos, -algunos grandes acorde las fotografías- que cupieron en el interior gracias a la altura interna del i10; y nos vuelve a sorprender. Cabe recalcar que en todos los viajes citadinos se mueve con soltura y facilidad entre el tráfico.
Las autopistas, sobre todo pendiente arriba, le cuestan trabajo, ya que hay que revolucionar el motor a 6,000 rpm para exprimir los 66 HP de su minúsculo motor de 1.1 litros. No hay queja pues lo hace de manera competente. Sólo en rectas a velocidades por arriba de 120 km/h y al rebase de un camión, se zarandea un poco por el arrastre aerodinámico.
Bueno a medias
En resumen, el i10 cumple bien su papel de conmutador citadino multiusos y muestra una mejora sustancial de lujo y comodidad sobre su antecesor el Atos. Sin embargo, tenemos que detenernos para hacer importantes observaciones.
Aunque este auto es un preserie y el equipamiento puede tener todavía fuertes variaciones, el i10 tope de gama llegará con todo el equipo eléctrico, quemacocos y hasta sensor de reversa, pero no dispondrá de frenos ABS ni bolsas de aire frontales, equipamiento básico e insustituible que su competencia más directa, el Chevrolet Spark, sí ofrece en la versión más equipada. El sensor de reversa no tiene sentido en un auto tan pequeño, cuadrado y fácil de estacionar. Mientras el quemacocos, aunque es muy atractivo, es absurdo en un auto casi utilitario.
Por el costo de estos equipos, se pueden montar el ABS y las bolsas. No entendemos cómo pudieron ignorar así a su competencia, que tiene más seguridad, acompañado de un motor más moderno y potente.
El rango de precios se encontrará en la franja de los 112,900 a 149,900 pesos, justo entre el Atos y el Attitude. Nos gusta su manejo, ágil y amigable, pero pierde -y mucho- en cuestión de seguridad; sólo revise las frenadas.
Al final, usted tiene la última palabra en la compra. Para nosotros, sería perfecto sumando equipo de seguridad.
Ficha técnica |
|
Motor | |
Situación | Delantero transversal |
Nº de cilindros | Cuatro en línea |
Bloque / cabeza | Fundición / aluminio |
Distribución | SOHC, 12 válvulas |
Alimentación | Inyección multipunto |
Cilindrada | 1,086 cc / 1.1 l |
Diámetro x carrera | 67.0 x 77.0 mm |
Compresión | 10.0:1 |
Combustible | Gasolina, 87 oct |
Potencia máxima | 66 HP a 5,500 rpm |
Par máximo | 99 Nm (73 lb-pie) a 2,800 rpm |
Transmisión | |
Caja | Manual, 5 velocidades |
Tracción | Delantera |
Embrague | Monodisco en seco |
Relación diferencial | 4.22 :1 |
Bastidor | |
Susp. del. | MacPherson |
Susp. tras. | Ruedas tiradas |
Elem. elástico | Resortes helicoidales |
Estabilizadora del / tras. | Sí / no |
Frenos del. | Discos vent., 230 mm |
Frenos tras. | Tambores |
Asistencias | N.D. |
Dirección | Electrica, variable |
Giros / ø volante | 3.0 / 37 cm |
Diámetro de giro | 9.1 m |
Neumáticos | 165/60 R14 75H |
UNIDAD PROBADA
Attitude GLS MT, 194,900 pesos
NOS GUSTA
NOS GUSTARÍA
INTIMIDADES
Parece que los vaticinios de aquellos que aseguraban que Hyundai llegaba como marca en 2010, fallaron tan miserablemente como las predicciones sobre el fin del mundo que hiciera recientemente Harold Camping. Y es que con la llegada del nuevo subcompacto de la marca coreana a nuestro país, parece que ésta se encuentra muy a gusto con el acuerdo comercial que tiene firmado con Chrysler. Además, mientras Fiat -o la propia Chrysler- no desarrollen un sedán compacto y/o subcompacto que reemplace legítimamente al Neon, los productos de Hyundai le vienen como anillo al dedo a la otrora marca del carnero.
Dicho lo anterior, podemos asegurar que al nuevo Attitude le queda mucho mejor su nombre que a la generación anterior. Si bien no posee ni de cerca la fuerza intimidante de un Charger, sí tiene por lo menos mucho estilo y modernidad en sus líneas, desde el futurista frente (faros, parrilla y fascia incluidos) hasta las calaveras y la corta cajuela, que se hace chica gracias a la lentísima caída del techo. Destaca en los laterales la afilada nervadura que va por debajo de la cintura y que se empieza a convertir en uno de los rasgos más característicos de los Hyundai de última hornada.
BIEN A PRIMERA VISTA
El interior es coherente con el exterior en materia de diseño, con un tablero que tampoco tiene nada que ver con el de antes. Es más ergonómico y no existe complicación alguna para operar los mandos. Si bien tiene una totalidad de plásticos duros, lucen agradables a la vista y bien empalmados. La iluminación es azul y blanca, lo que contribuye a la sensación de modernidad.
En materia de equipamiento tenemos sentimientos encontrados, ya que por un lado se ofrece computadora de viaje, entradas auxiliar y USB para el radio, faros con ajuste de altura, rines de 16", luces de niebla adelante y atrás, elevadores eléctricos y demás amenidades. No obstante, hay grandes -por no decir enormes- carencias como las bolsas de aire y los frenos ABS; un par de elementos cuya ausencia nos parece injustificada e inaceptable en un coche que roza los 200 mil pesos. Para acceder a éstos, hay que optar por la versión GLS Sport, que agrega caja automática y un motor más grande (1.6 litros, 124 HP), pero ya hay que desembolsar ¡227 mil pesos, por un Attitude!
Como dato curioso, pudimos entrar en contacto en una ocasión con un Accent que seguramente tenía en su poder la gente de Dodge con fines de prueba o evaluación, ya que aunque se trataba de la versión con el motor 1.4, tenía elementos como sensores de reversa, climatizador automático, seis bolsas de aire -sí, seis-, ABS y demás. ¿Por qué no lo traen así a nuestro mercado? ¿Por qué nos tenemos que conformar con una versión medio equipada en cuanto a confort pero francamente pobre en seguridad? ¿Será que nuestro mercado sigue siendo inmaduro y los compradores todavía prefieren rines, quemacocos y potentes estéreos antes que ABS y bolsas de aire? Me temo que ya sabemos la respuesta, y esa es también la causa de que sigamos comprando -y además a precio de oro- generaciones viejas de algunos modelos (comentario a parte; sin hacer referencia a Dodge).
CORAZÓN DE COLIBRÍ
Mejor hablemos del elemento más sabroso y pulido del Attitude, el motor. Si bien tiene apenas 1.4 litros de desplazamiento, el hecho de tener cabeza multiválvula y sistema dual de gestión y apertura de las mismas, le permite al pequeño sedán moverse con una gracia pocas veces vista para un coche de 108 HP, que es la cifra de potencia oficial. Este pequeño pero eficiente motor gira libremente y sin quejas hasta el corte de inyección, por ahí de las 6,500 rpm. Gracias a esta cuasimaravilla de la ingeniería, el Attitude puede hacer el 0 a 100 km/h, a la altura del DF, en apenas 13 segundos, metiéndolo en territorio de coches más grandes y potentes, tipo Mazda3, Jetta, Lancer y demás. Las recuperaciones también son buenas aunque no tan brillantes como la aceleración, en parte por el "limitado" torque del 1.4 litros. El buen desempeño en general también es culpa de las cortísimas relaciones de la transmisión. Tan cerradas que a 100 km/h estamos muy cerca de las 4,000 rpm en 5ª y, casi como si de un deportivo se tratara, se alcanza la máxima velocidad -cerca de 180 km/h- en 5ª al corte de inyección, como debe de ser. En cuanto a consumos también brilla, ya que consigue 14.3 km/l en ciudad y casi 20 en carretera.
DE PIES LIGEROS
En marcha, sale a relucir el reducido peso del Attitude, que dicho sea de paso, ha perdido casi 100 kg frente a su antecesor. Esa rigurosa dieta cobra dividendos a la hora de acelerar y moverse en ciudad, el escenario ideal para este coche. No así en carretera, particularmente de montaña, en donde esa ligereza y una dirección más suave y artificial que la de una consola de videojuego, obligan a que seamos prudentes y mesurados con las transferencias de peso. En autopista, hasta 120-130 km/h parece que todo está en orden, pero basta con superar los 140 para que su carácter cambie de noble y suave, a nervioso y fuertemente afectado por los vientos. Cuanto más rápido vayamos, más vaga se nota la dirección y más pobre la estabilidad lineal; mejor conservemos un paso no mayor a 120 km/h, que al final del día es el límite máximo en nuestras carreteras.
En cuanto a las pruebas de frenado se refiere, observamos un control relativamente bueno siempre y cuando mantengamos bien sujeto el volante y dosifiquemos el pedal para no bloquear pronto y las llantas queden cuadradas. El promedio en pruebas fue de eternos 51 metros para detenernos desde 100 km/h; un valor deficiente incluso en el segmento de los subcompactos.
YA ES HORA
Dicho lo anterior, sólo queda por agregar que el nuevo Attitude es un coche atractivo visualmente y fácil de manejar. Rueda bien en ciudad pero hay que tener cuidado en carretera. Si buscamos equipo de confort quizá quedemos satisfechos, pero si queremos un sedán subcompacto seguro para viajes divertidos en carretera de montaña, hay que mirar hacia otra marca. No hay que olvidar que este coche cuesta entre 160 mil y 227 mil pesos, y lo máximo a lo que se puede aspirar es a un par de airbags y ABS.…En este sentido se nos vienen rápidamente a la cabeza dos rivales que se pueden considerar: el Nissan Tiida ofrece eso mismo, más motor y mucho más espacio por menos de 196 mil pesos. Ni hablar de un Ford Fiesta sedán, que por 223 mil pesos tiene caja de doble embrague, siete bolsas de aire y controles de tracción y estabilidad. Como que va siendo hora que exijamos un coche más seguro antes que uno muy bonito y confortable, y colaboremos para que nuestro mercado madure de una buena vez, ¿no cree usted?
Motor | |
Situación | Delantero transversal |
Nº de cilindros | Cuatro en línea |
Bloque / cabeza | Aluminio / aluminio |
Distribución | DOHC, 16 válvulas |
Alimentación | Inyección electrónica, VVT |
Cilindrada | 1,396 cc / 1.4 litros |
Diámetro x carrera | 77.0 x 75.0 mm |
Compresión | 10.5 :1 |
Combustible | Gasolina, 87 oct |
Potencia máxima | 108 HP a 6,200 rpm |
Par máximo | 137 Nm (101 lb-pie) a 5,000 rpm |
Transmisión | |
Caja | Manual, 5 velocidades |
Tracción | Delantera |
Embrague | Monodisco en seco |
Relación diferencial | 3.83 :1 |
Bastidor | |
Susp. del. | MacPherson c/brazo “L” |
Susp. tras. | Ruedas tiradas |
Elem. elástico | Resortes helicoidales |
Estabilizadora del / tras. | Sí / no |
Frenos del. | Discos vent., 255 mm |
Frenos tras. | Tambores, 203 mm |
Asistencias | N.D. |
Dirección | Eléctrica |
Giros / ø volante | 2.8 / 37 cm |
Diámetro de giro | 8.7 m |
Neumáticos | 195/50 R16 84H |
RENDIMIENTOS | |
Vel. máxima | 180 km/h |
Acel. 0-100 km/h | 11.6 s |
Consumo en ciudad | 13.88 km/l |
Consumo en carretera | 21.27 km/l |
Consumo medio | 17.85 km/l |
Emisiones de CO2 | 133 gr/km |
UNIDAD PROBADA
Attitude GLS MT, 194,900 pesos
NOS GUSTA
NOS GUSTARÍA
INTIMIDADES
Parece que los vaticinios de aquellos que aseguraban que Hyundai llegaba como marca en 2010, fallaron tan miserablemente como las predicciones sobre el fin del mundo que hiciera recientemente Harold Camping. Y es que con la llegada del nuevo subcompacto de la marca coreana a nuestro país, parece que ésta se encuentra muy a gusto con el acuerdo comercial que tiene firmado con Chrysler. Además, mientras Fiat -o la propia Chrysler- no desarrollen un sedán compacto y/o subcompacto que reemplace legítimamente al Neon, los productos de Hyundai le vienen como anillo al dedo a la otrora marca del carnero.
Dicho lo anterior, podemos asegurar que al nuevo Attitude le queda mucho mejor su nombre que a la generación anterior. Si bien no posee ni de cerca la fuerza intimidante de un Charger, sí tiene por lo menos mucho estilo y modernidad en sus líneas, desde el futurista frente (faros, parrilla y fascia incluidos) hasta las calaveras y la corta cajuela, que se hace chica gracias a la lentísima caída del techo. Destaca en los laterales la afilada nervadura que va por debajo de la cintura y que se empieza a convertir en uno de los rasgos más característicos de los Hyundai de última hornada.
BIEN A PRIMERA VISTA
El interior es coherente con el exterior en materia de diseño, con un tablero que tampoco tiene nada que ver con el de antes. Es más ergonómico y no existe complicación alguna para operar los mandos. Si bien tiene una totalidad de plásticos duros, lucen agradables a la vista y bien empalmados. La iluminación es azul y blanca, lo que contribuye a la sensación de modernidad.
En materia de equipamiento tenemos sentimientos encontrados, ya que por un lado se ofrece computadora de viaje, entradas auxiliar y USB para el radio, faros con ajuste de altura, rines de 16", luces de niebla adelante y atrás, elevadores eléctricos y demás amenidades. No obstante, hay grandes -por no decir enormes- carencias como las bolsas de aire y los frenos ABS; un par de elementos cuya ausencia nos parece injustificada e inaceptable en un coche que roza los 200 mil pesos. Para acceder a éstos, hay que optar por la versión GLS Sport, que agrega caja automática y un motor más grande (1.6 litros, 124 HP), pero ya hay que desembolsar ¡227 mil pesos, por un Attitude!
Como dato curioso, pudimos entrar en contacto en una ocasión con un Accent que seguramente tenía en su poder la gente de Dodge con fines de prueba o evaluación, ya que aunque se trataba de la versión con el motor 1.4, tenía elementos como sensores de reversa, climatizador automático, seis bolsas de aire -sí, seis-, ABS y demás. ¿Por qué no lo traen así a nuestro mercado? ¿Por qué nos tenemos que conformar con una versión medio equipada en cuanto a confort pero francamente pobre en seguridad? ¿Será que nuestro mercado sigue siendo inmaduro y los compradores todavía prefieren rines, quemacocos y potentes estéreos antes que ABS y bolsas de aire? Me temo que ya sabemos la respuesta, y esa es también la causa de que sigamos comprando -y además a precio de oro- generaciones viejas de algunos modelos (comentario a parte; sin hacer referencia a Dodge).
CORAZÓN DE COLIBRÍ
Mejor hablemos del elemento más sabroso y pulido del Attitude, el motor. Si bien tiene apenas 1.4 litros de desplazamiento, el hecho de tener cabeza multiválvula y sistema dual de gestión y apertura de las mismas, le permite al pequeño sedán moverse con una gracia pocas veces vista para un coche de 108 HP, que es la cifra de potencia oficial. Este pequeño pero eficiente motor gira libremente y sin quejas hasta el corte de inyección, por ahí de las 6,500 rpm. Gracias a esta cuasimaravilla de la ingeniería, el Attitude puede hacer el 0 a 100 km/h, a la altura del DF, en apenas 13 segundos, metiéndolo en territorio de coches más grandes y potentes, tipo Mazda3, Jetta, Lancer y demás. Las recuperaciones también son buenas aunque no tan brillantes como la aceleración, en parte por el "limitado" torque del 1.4 litros. El buen desempeño en general también es culpa de las cortísimas relaciones de la transmisión. Tan cerradas que a 100 km/h estamos muy cerca de las 4,000 rpm en 5ª y, casi como si de un deportivo se tratara, se alcanza la máxima velocidad -cerca de 180 km/h- en 5ª al corte de inyección, como debe de ser. En cuanto a consumos también brilla, ya que consigue 14.3 km/l en ciudad y casi 20 en carretera.
DE PIES LIGEROS
En marcha, sale a relucir el reducido peso del Attitude, que dicho sea de paso, ha perdido casi 100 kg frente a su antecesor. Esa rigurosa dieta cobra dividendos a la hora de acelerar y moverse en ciudad, el escenario ideal para este coche. No así en carretera, particularmente de montaña, en donde esa ligereza y una dirección más suave y artificial que la de una consola de videojuego, obligan a que seamos prudentes y mesurados con las transferencias de peso. En autopista, hasta 120-130 km/h parece que todo está en orden, pero basta con superar los 140 para que su carácter cambie de noble y suave, a nervioso y fuertemente afectado por los vientos. Cuanto más rápido vayamos, más vaga se nota la dirección y más pobre la estabilidad lineal; mejor conservemos un paso no mayor a 120 km/h, que al final del día es el límite máximo en nuestras carreteras.
En cuanto a las pruebas de frenado se refiere, observamos un control relativamente bueno siempre y cuando mantengamos bien sujeto el volante y dosifiquemos el pedal para no bloquear pronto y las llantas queden cuadradas. El promedio en pruebas fue de eternos 51 metros para detenernos desde 100 km/h; un valor deficiente incluso en el segmento de los subcompactos.
YA ES HORA
Dicho lo anterior, sólo queda por agregar que el nuevo Attitude es un coche atractivo visualmente y fácil de manejar. Rueda bien en ciudad pero hay que tener cuidado en carretera. Si buscamos equipo de confort quizá quedemos satisfechos, pero si queremos un sedán subcompacto seguro para viajes divertidos en carretera de montaña, hay que mirar hacia otra marca. No hay que olvidar que este coche cuesta entre 160 mil y 227 mil pesos, y lo máximo a lo que se puede aspirar es a un par de airbags y ABS.…En este sentido se nos vienen rápidamente a la cabeza dos rivales que se pueden considerar: el Nissan Tiida ofrece eso mismo, más motor y mucho más espacio por menos de 196 mil pesos. Ni hablar de un Ford Fiesta sedán, que por 223 mil pesos tiene caja de doble embrague, siete bolsas de aire y controles de tracción y estabilidad. Como que va siendo hora que exijamos un coche más seguro antes que uno muy bonito y confortable, y colaboremos para que nuestro mercado madure de una buena vez, ¿no cree usted?
Datos Oficiales | |
Motor | |
Situación | Delantero transversal |
Nº de cilindros | Cuatro en línea |
Bloque / cabeza | Aluminio / aluminio |
Distribución | DOHC, 16 válvulas |
Alimentación | Inyección electrónica, VVT |
Cilindrada | 1,396 cc / 1.4 litros |
Diámetro x carrera | 77.0 x 75.0 mm |
Compresión | 10.5 :1 |
Combustible | Gasolina, 87 oct |
Potencia máxima | 108 HP a 6,200 rpm |
Par máximo | 137 Nm (101 lb-pie) a 5,000 rpm |
Transmisión | |
Caja | Manual, 5 velocidades |
Tracción | Delantera |
Embrague | Monodisco en seco |
Relación diferencial | 3.83 :1 |
Bastidor | |
Susp. del. | MacPherson c/brazo “L” |
Susp. tras. | Ruedas tiradas |
Elem. elástico | Resortes helicoidales |
Estabilizadora del / tras. | Sí / no |
Frenos del. | Discos vent., 255 mm |
Frenos tras. | Tambores, 203 mm |
Asistencias | N.D. |
Dirección | Eléctrica |
Giros / ø volante | 2.8 / 37 cm |
Diámetro de giro | 8.7 m |
Neumáticos | 195/50 R16 84H |
RENDIMIENTOS | |
Vel. máxima | 180 km/h |
Acel. 0-100 km/h | 11.6 s |
Consumo en ciudad | 13.88 km/l |
Consumo en carretera | 21.27 km/l |
Consumo medio | 17.85 km/l |
Emisiones de CO2 | 133 gr/km |
Los nuevos Explorer, Fiesta y Focus presentan una confiabilidad por debajo del promedio en su primer año. Como resultado de ello, entre las principales 28 marcas de automóviles la confiabilidad total de Ford ha caído este año del puesto 10 al 20, la mayor caída experimentada por una marca de renombre en la edición 2011 de la Encuesta Anual sobre Automóviles que realiza Consumer Reports.
"A menudo hemos encontrado que los modelos nuevos o rediseñados tienen más problemas en su primer año que los modelos de los años siguientes. Los problemas de Ford demuestran por qué recomendamos a nuestros suscriptores no comprar un modelo en su primer año", afirmó David Champion Sr., Director del Centro de Pruebas de Automóviles de Consumer Reports.
La caída de Ford también se puede atribuir a problemas con las nuevas tecnologías: el nuevo sistema de infotenimiento MyFord Touch y la nueva transmisión automática que se usa en el Fiesta y el Focus. Lincoln se ubicó por encima de Ford, aunque el rediseñado MKX, primo del modelo Edge, adolece del sistema MyLincoln Touch. En el lado positivo, el sedán Ford Fusion Hybrid permaneció en un lugar destacado mientras que otras versiones del Fusion se ubicaron por encima del promedio.
A la vez que Ford descendió en la clasificación, Chrysler se mostró en ascenso. Por su parte, Jeep ha escalado siete posiciones hasta ubicarse en el puesto 13, transformándose en la marca norteamericana más confiable. Todos los modelos Jeep sobre los cuales Consumer Reports posee información suficiente clasificaron dentro del promedio de confiabilidad prevista. Chrysler y Dodge escalaron doce y tres posiciones respectivamente.
Chrysler obtuvo mejores resultados con sus nuevos modelos, incluyendo el renovado sedán Chrysler 200 (anteriormente Sebring) y los rediseñados utilitarios deportivos Dodge Durango y Jeep Grand Cherokee. La marca Chrysler escaló en la encuesta de Consumer Reports, pero su clasificación se basa únicamente en dos modelos: el 200, que se ubicó claramente por encima del promedio y la renovada minivan Town & Country, que resultó un fracaso. El restante modelo, el 300, es demasiado nuevo como para que Consumer Reports tenga datos suficientes.
INTIMIDADES
De la Journey
Es la única con rines de 19 pulgadas de serie.
La velocidad máxima está limitada a 190 km/h.
La segunda fila se puede recorrer longitudinalmente, lo que permite ganar espacio útil.
El equipo de audio tiene entradas auxiliar, USB y SD.
De la Edge
La unidad que tuvimos para prueba estaba limitada a 140 km/h por el sistema Mykey.
Los mandos de la consola central no operan por medio de botones ni perillas, sino con la electricidad de las yemas de los dedos.
No tiene luces de niebla, en su lugar hay LED's.
De la Terrain
No tiene climatizador de doble zona ni espejo central electrocrómico.
La iluminación de los relojes y pantalla es de color rojo, muy al estilo de la extinta Pontiac.
Los seguros se activan al engranar Drive; en las otras camionetas hasta que se alcanzan 15 km/h.
DEL JOURNEY
NOS GUSTA
El espacio interior
Nivel de equipamiento
Potencia del motor
NOS GUSTARíA
Frenos más resistentes a la fatiga
Más espacio en la tercera fila
Llantas con mayor adherencia
DE LA TERRAIN
NOS GUSTA
Manejo de coche
Respuesta de los frenos
Fisonomía robusta
NOS GUSTARíA
Motor con más empuje abajo
Plásticos suaves en el tablero
Menos torque steer
DE LA EDGE
NOS GUSTA
La respuesta del tren motor
Nivel de equipamiento y tecnología
Diseño exterior
NOS GUSTARíA
Asientos delanteros más ergonómicos
Un precio más razonable
Luces de niebla en lugar de LEDs de adorno
Como no hay manera de encontrar una clasificación exacta y universalmente aceptada sobre cuál es SUV y cuál crossover (ver recuadro), habremos de referirnos a estos tres ejemplares simplemente como camionetas; para no entrar en conflictos de apreciación técnica y para que las mamás que lean esta comparativa puedan tomar la mejor decisión de compra en caso de que alguna de estas tres sea su objetivo.
Pues bien, para facilitar más las cosas, hemos elegido no sólo a las tres utilitarias –¡uy perdón!, quedamos que camionetas- más nuevas del mercado, sino que hemos centrado nuestras miradas en las tres grandes armadoras de EUA. Entonces tenemos a la Journey de Chrysler (de Dodge, pues), a la Terrain de General Motors –bajo submarca GMC- y la Ford Edge; todas derivadas de un sedán, con motor V6, tracción delantera, transmisión automática de seis velocidades y una amplia lista de equipamiento. Además, vale la pena destacar que las tres, sin excepción, muestran un gran trabajo en acabados interiores, presumiendo el trío una buena calidad tanto de ensambles como de materiales, pero de eso hablaremos más adelante.
SOBRE LA PASARELA
A primera vista, la camioneta que más llama la atención es la Terrain, por el simple hecho de ser el vehículo más nuevo de la tercia. Y es que si bien todos están “calientitos” y recién salidos del horno, la GMC es un producto que hasta hace pocos meses no existía. Mientras, la Edge experimentó un cambio generacional que afectó estéticamente tanto al exterior como a los interiores; el motor es el mismo aunque revisado para entregar algo más de potencia. Finalmente figura la Journey, que por fuera es casi igual al modelo anterior, siendo el interior la parte que más cambió, al igual que el motor que también es completamente nuevo.
A favor de ésta última habremos de decir que es la única que ofrece –al menos en la mitad de las versiones a la venta en nuestro mercado- tres filas de asientos, que si bien no pueden acomodar a siete jugadores de basquetbol, representa una clara ventaja competitiva frente a sus rivales. Edge y Terrain tienen “sólo” dos filas por lo que ganan en espacio para piernas y en capacidad de cajuela.
Sorpresa resultó la competidora de General Motors al ofrecer la posición de manejo más cómoda y precisa, con asientos de buen tamaño que recogen bien el cuerpo y ofrecen además una buena dosis de comodidad para los viajes largos, quedando en este apartado la Journey como la segunda mejor; los asientos también tienen buena forma pero la posición de manejo no es impecable como en la GMC. Al final la Edge, que ofrece los asientos con la base más pequeña de todos, con poco soporte lateral y un acomodo respaldo/cabecera francamente molesto, incómodo. Cuesta trabajo encontrar la posición de manejo más óptima, particularmente para personas de 1.80 metros o más.
VER Y TOCAR
Como lo mencionamos al principio, las tres camionetas presumen interiores de buena factura en general, aunque existen pequeñas diferencias que vale la pena mencionar. Por muy poco, Edge se posiciona delante de Journey. Si bien en ambas hay plásticos suaves al tacto, opacos y muy bien rematados, los de Edge parecen algo más finos, complementados por unos insertos tipo madera de acabado mate que lucen muy elegantes; la Dodge apuesta por plásticos que emulan aluminio y cromo en las salidas del A/C que no a todos encanta. Algo más atrás queda Terrain que, aunque presenta un interior que parece de calidad, está compuesto por casi una totalidad de plásticos duros. Además, nos parece que hay muchos colores que buscan aparentar lujo, pero si los materiales no son tersos, el objetivo no se consigue del todo.
En materia de equipamiento no hay quejas, ya que hay de todo para enfrentar viajes largos con la familia sin problemas. En todos los casos hay vestiduras de piel, mandos eléctricos para todo, quemacocos, climatizador automático multizona, cámara de reversa, luces y limpiadores automáticos, navegador GPS, rines de aluminio de 18" ó más, seis bolsas de aire, ABS y controles de tracción y estabilidad, entre otros. Aquí podemos destacar a favor de la GMC que es la única con portón trasero eléctrico y pantalla doble de DVD, mientras que la Edge es la única que tiene el sistema MyFord Touch con SYNC, desde donde se pueden manejar con voz diversas funciones del auto, como el climatizador, navegador, teléfono celular y demás. La Journey tiene algo parecido llamado UConnect Touch, que con una pantalla táctil de 8” permite controlar casi todas las funciones del coche pero no con voz. La Terrain es algo menos geek; sí tiene navegador con pantalla táctil y demás elementos de confort, pero no tiene interfaz como sus contrincantes ni mandos por voz; un aspecto que no es grave pero que sí le resta puntos.
MÁS FÁCIL IMPOSIBLE
Manejar cualquiera de las tres camionetas es una labor bastante sencilla, ya que no hablamos de tallas tipo Suburban; más bien es como manejar un sedán mediano algo más alto. En este sentido vale la pena destacar que las tres exhiben una buena calidad de marcha y un comportamiento bastante neutral. Es decir, son fáciles de llevar y resulta muy difícil que nos sorprendan a menos que hagamos una verdadera estupidez al volante. Y aún así, las tres corregirán nuestros errores porque equipan controles de tracción y estabilidad.
La Terrain es la que presume el bastidor mejor afinado; es la que se maneja más como coche y menos como camioneta. Tiene una suspensión que apunta hacia la firmeza y los frenos más fuertes y resistentes de las tres; grata sorpresa. Como detalle curioso, tiene el motor menos grande y es la que tiene mayor torque steer, es decir, es la que se “jala” más hacia un lado acelerando a fondo. Bajo el cofre tiene un V6 de 3.0 litros, inyección directa –el único-, apertura variable de válvulas y una potencia de 265 caballos. Un motor refinado que se nota un poco aletargado en la parte baja del tacómetro pero muy capaz si lo mantenemos por encima de las 4,000 rpm.
Después está la Edge, que resulta la más “correlona” de las tres porque no es la más grande o pesada, pero sí la más potente. Tiene un V6 de 3.5 litros que entrega 285 HP, suficientes para acelerar con decisión y dejar algo retrasadas tanto a Terrain como a Journey. El bastidor también está muy bien afinado, aunque es algo más suave que la GMC. La dirección es precisa y quizá su mejor elemento a la hora de exigir al conjunto. Los frenos tienen buena resistencia a la fatiga y en curva rueda bien plantada a pesar del enorme perfil de las llantas; es una camioneta que gusta de rodar rápido sin hacer aspavientos.
Finalmente está Journey, que presume un motor nuevo con mucho par que le permite buenos despegues aunque vayamos a plena carga. Su V6 de 3.6 litros y 283 caballos se nota robusto y hace buen equipo con la caja de seis velocidades; mientras, la dirección es rápida aunque le falta un poco de precisión. La calidad de marcha es muy buena en general, apoyada con un control de estabilidad que corrige rápidamente los excesos al volante. No obstante, lo que se puede mejorar es la comunicación entre ambos ejes, ya que pareciera que el trasero reacciona más lentamente que el delantero; algo que obliga a ser muy cautos en caminos de mucha exigencia.
El Veredicto
Con 711 puntos, la Dodge Journey se hace de la primera posición. Tiene una interesante lista de atributos encabezados por las tres filas de asientos, algo que le da una clara ventaja. También destaca por su motor y elevado nivel de equipamiento, así como la calidad de ensambles y materiales. En segundo lugar y casi empatada con la Terrain queda la Ford Edge, que destaca por ofrecer el diseño más vanguardista de todas, pero sufre por los asientos delanteros, que resultaron los menos ergonómicos de los tres. Además, el sistema de controles digitales en la consola no resultaron tan funcionales ni tan cómodos para todos. También es la más costosa de todas, algo que pasa factura en los gastos de operación y mantenimiento. Finalmente figura la GMC Terrain, que sobresale por el manejo preciso, casi de coche. Se nota una gran solidez en su fabricación que invita a pensar que durará por muchos miles de kilómetros. No obstante, echamos de menos un interior con plásticos más suaves al tacto y un V6 algo más enérgico. Con todo, se trata de diferencias muy pequeñas tomando en cuenta la escala de puntos, lo que quiere decir que ninguna es abrumadoramente mejor que la otra; la decisión se basará más en el gusto –o el bolsillo- que cualquier otro factor.
¿SUV o Crossover?
Esta diferenciación ha sido causante de sinfín de discusiones tanto entre armadoras como entre periodistas del motor. Originalmente, una SUV –o Sport Utility Vehicle- es una camioneta que nada tiene que ver con un coche, ya que el chasis original es de pick-up, sobre la que se monta la carrocería. La suspensión está pensada para trabajo pesado, arrastrar remolques y acomodar voluminosos sistema de doble tracción; ahora cualquier marca que lanza una camioneta le llama SUV. Mientras, un crossover es, por definición, un vehículo con manejo de auto, espacio de miniván y aspecto de todoterreno, algo que sí parecen cumplir las “unidades” aquí evaluadas, siendo la Journey la más apegada al concepto por ofrecer tres filas de asientos.
El punto de vista femenino
Me gustaron las tres pero por sobre todas las cosas me quedo con el espacio interior de la Journey así como el enorme equipamiento. Además me gusta hacer mucho deporte, por lo que siempre cargo con maletas que en esta camioneta entran sin problemas.
Alejandra Álvarez
Reportera
27 años
Manejamos un coche pero nos parece que una camioneta es mucho más práctica y cómoda por las obvias diferencias en tamaño. Además, nos gusta mucho el diseño y la Ford Edge nos parece que tiene una figura muy original. Parece coche.
Claudia R. y Verónica Puente
Comunicadoras
29 años
Manejo una Outlander y estoy muy satisfecha con el espacio y manejo de este tipo de auto, pero estoy buscando una camioneta nueva, una muy bien equipada, con motor V6 y de la que no haya muchas rodando todavía. Por eso elijo a la GMC Terrain.
Lorena Pizarro S.
Gerente de Ventas de TV
36 años
Tras un buen desayuno, cargar gasolina hasta el tope, llenar un par de bidones extra de combustible y comprar víveres para el viaje que nos esperaba salimos con rumbo a Dawson City como primera escala en el camino hacia Inuvik.
La distancia total es de cerca de 1,200 kilómetros y el problema principal de esta etapa es la falta de poblados y estaciones de servicio, así como la casi nula presencia de autos o camiones en las carreteras completamente nevadas y heladas, así como las pocas horas de luz que se tienen y que se van perdiendo conforme se sube más hacia el norte.
Bajo esta circunstancia se decidió llegar a Dawson City, un pueblo colocado a pocos kilómetros de la carretera conocida como Dempster Highway, un trazo carretero de grava y arena que en estas épocas está cubierto de nieve y que nos llevaría hasta Inuvik, pero que está completamente desierta en invierno salvo por dos pequeñas poblaciones. Y si así se le puede llamar a un lugar con gasolinera, taller y un motel que funciona como restaurante, bar y súper.
Tras un día tranquilo y sin contratiempos al volante llegamos a Dawson City e tras una abundante cena decidimos salir a la caza de auroras boreales que por desgracia no se hicieron presentes en una noche clara y fría. Estábamos a -25 C°.
Al día siguiente salimos con la intensión de llegar a Inuvik y tras las fotos reglamentarias en Dawson City tomamos la Dempster Highway en una fría mañana a -27 C°. La VW Amarok no ha mostrado ningún problema serio causado por las bajas temperaturas. Únicamente tarda más de lo normal en alcanzar su temperatura de operación y lo logra solo una vez en marcha. Si se queda mucho tiempo en ralentí la temperatura vuelve a bajar notablemente, tanto que no marca nada en el indicador del tablero.
Con caminos despejados y en mejor estado de lo esperado llegamos a Eagle Plains, un lugar de paso en el que al cargar gasolina nos recomendaron permanecer por las malas condiciones del camino que nos esperaba - 350 kilómetros más o menos - por fuertes vientos. Nada como hacerle caso a los locales.
Hoy descansamos en Eagle Plains con la esperanza de poder salir al amanecer y llegar a Inuvik, primer objetivo de esta súper prueba.
BMW describe el diseño de la nueva X5 como "característico y evolucionario" con respecto a su predecesora. Del Serie 3 hereda los faros delanteros extendidos al punto de juntarse con la parrilla, mientras que en el apartado aerodinámico hay optimizaciones en las tomas, las ya usuales cortinas de aire (que desvían el flujo de las ruedas) o los difusores en los costados del medallón.
Las opciones de personalización de accesorios y decoración se denominarán "Design Pure Experience", "Design Pure Excellence" y el conocido paquete M Sport.
Por dentro se ganaron 30 litros en la capacidad de la cajuela, que pasó de 620 a 650. De serie contará con una banca posterior que se podrá abatir en proporción 40/20/40, si bien como alternativa habrá un paquete de asientos traseros de mayor comodidad, así como una tercera hilera.
Entre los elementos de equipamiento destacados se podrá hallar el Head-Up Display (proyección de datos en el parabrisas), visión nocturna con detección de animales y peatones (que además son señalados por las luces), monitoreo de límites de velocidad, asistente de parqueo con movimientos automáticos del volante tanto al estacionarse en batería como en paralelo, alerta de colisión frontal con detención automática (también divisa personas), alarma en caso de abandonar el carril o el crucero activo con función de parada y arranque que también opera en atascos e incluso toma el control de la dirección.
Habrá superficies táctiles para la gestión de la navegación, cuya pantalla (incluida con el iDrive) es de 0.25 pulgadas. También hay más espacios de almacenamiento.
Mecánicamente, los propulsores disponibles al momento del lanzamiento son tres, todos con tracción integral permanente y una caja automática de ocho velocidades, con tecnologías de ahorro de combustible que van desde el modo "a vela" que desconecta la transmisión del impulsor cuando considera que podría mejorar la autonomía y el ya común Auto Start Stop de apagado en reposos temporales, soluciones que junto a otras influyen en que se cumpla con la normativa Euro VI de contaminación.
Se anuncia un V8 a gasolina de 4.4 litros con doble turbocargador, 450 caballos, 650 Nm de par, 5.0 segundos en la aceleración de 0 a 100 km/h y 250 km/h de velocidad máxima. El segundo es un seis en línea turbo diésel 3.0 con 258 hp, 560 Nm (xDrive30d), 6.9 segundos en el "0 a 100" y capacidad de alcanzar 230 km/h. El último (M50d) es el mismo seis en línea diésel anterior, pero sobrealimentado por tres turbocargadores (no por uno), 381 caballos y 740 Nm de par, con la misma velocidad máxima de la V8 y una aceleración hasta 100 0.2 segundos más lenta. Más adelante arribará la sDrive25d (de propulsión), la xDrive25d, la xDrive40d y la xDrive35i.
Retomando los recuerdos, hay que considerar que ni siquiera el color azul es del mismo tono que el de aquellos tiempos. Aunado a eso tenemos la presencia de fibra de carbono en la abultada y curveada carrocería que se acopla a un bastidor multitubular de acero. El modelo ha sido una cración de Renault Sport Technologies en conjunto con algunos preparadores y constructores usando muchos de los mismos principios y de la tecnología aplicada en el Renault Megane Trophy.
Justo en los talleres de Tork Engineering, rebajaron el habitáculo, se han repartido los pesos procurando hacerlo lo más balanceado posible, de hecho el 47.8% se encuentra sobre el eje delantero. Hablando de pesos y cargas, en el tema aerodinámico, la parte frontal lleva un Splitter que se oculta en la fascia, y genera la suficiente presión como para mantenerlo quieto y pegado al piso. En el trasero lleva difusor que se encarga de acelerar el flujo de aire, por lo que se produce un efecto suelo sobresaliente y de mucha ayuda en la pista, sobre todo cuando no se tiene ayuda electrónica alguna.
Un poco de números
El Renault Alpine A110-50 Concept lleva un motor V6 de 3.5 litros y 24 válvulas de Inyección Magnetti-Marelli Marvell 6R colocado longitudinalmente en posición central trasera. Toda esta ecuación da como resultado 400 caballos de fuerza a las 7,200 RPM y unos espeluznantes 422 Nm de par motor. Tiene un peso total de 880 kg, mide 4.33 m de largo, 1.96 m de ancho y 1.23 de alto.
Todo ese poder se transmite a las ruedas por medio de una caja secuencial semiautomática y embrague bidisco de seis velocidades, colocada detrás del motor que, por si fuera poco cuenta con diferencial autoblocante de deslizamiento limitado. La suspensión es de doble triángulo, con resortes y amortiguadores Sachs regulables y barra estabilizadora delantera. Los frenos son de discos ventilados en las cuatro ruedas, con un diámetro de 356 mm adelante y 330 mm detrás; cálipers de seis pistones adelante y cuatro detrás de la reconocida firma AP Racing.
La conducción no lleva ayudas de ningún tipo, ni ABS, ni control de tracción, ni de estabilidad, para que las sensaciones sean lo más puras posibles, y que el coche siga teniendo mucho carácter y por supuesto sea muy divertido. Por ultimo, cuenta con rines de aleación de 21 pulgadas con 245 ancho adelante y 265 detrás. Todo un manjar de emosiones y diversión que hacen de este francés un vehículo muy radical.
Recuerdos de aquel Renault Alpine A110 de 1962
Los nuevo Carrera 4 y Carrera 4S son más que el ya conocido 911 con un sistema de tracción a las cuatro ruedas. Se trata de un profundo estudio de ingeniería para cada uno de las versiones y la introducción de algunos sistemas y mejoras a la gama de uno de los modelos más míticos del mundo automotriz y de la armadora de Stuttgart.
Para poder montar en los nuevo Nueveonce la última generación del PTM Porsche Traction Managment, el eje trasero tuvo que ser ensanchado para poder albergar el sistema de tracción integral. Si hablamos del Carrera 4 en sus variantes Coupé y Cabriolet, la trasera tiene 42 milímetros más de ancho mientras que las variantes más potentes 36 milímetros. Cabe recalcar que la mecánica permanece inalterada con un bóxer de 3.4 litros de 350 HP y el 3.8 litros de 400 HP como opciones acoplados a la reconocida transmisión PDK o una manual de siete escalones si se desea algo más tradicional.
Estéticamente se reconoce por entradas de aire diferentes, pero es desde la trasera donde hay una verdadera diferencia. Un banda de luz conecta las dos calaveras como un aspecto único y característico de los 911 con tracción total. El interior es prácticamente idéntico con la excepción de una opción en la computadora de viaje que muestra la forma en la que la entrega de potencia y torque se va repartiendo a cada uno de los ejes.
Además, aprovechando este lanzamiento, Porsche presentó nuevas tecnologías como el nuevo control crucero adaptativo (ACC) y el Porsche Active Safe (PAS) que detiene el auto por completo si no hay respuesta del conductor ante una situación de riesgo.
Durante nuestro contacto en los Alpes Austriacos tuvimos la oportunidad de conducir un par de 911 Carrera4S en variante coupé con caja PDK y en Cabriolet con transmisión manual. El primero logra el 0-100 km/h en 4.1 segundos gracias al paquete Sport Chrono y el segundo en 4.7 segundos. Cifras de infarto.
El manejo es muy similar al de un 911 en situaciones de bajo riesgo, con el eje trasero recibiendo casi la totalidad de la entrega de par y potencia, pero en situaciones de baja adherencia o al límite, como los caminos revirados de las montañas austriacas que nos tocó recorrer ya con las primeras nevadas.
El ritmo de marcha es de infarto, la precisión de la dirección es envidiable, los frenos no muestran signos de fatiga alguna y es posible acelerar mucho antes de salir de la curva. Sólo el miedo a las altas multas por exceso de velocidad en Europa nos detenía en el andar.
Su facilidad de manejo nos confirma porque los Porsche 911 con esta configuración son tan importantes para la marca que en la anterior generación entregaba uno de cada tres modelos con este sistema de tracción integral.