Chrysler 200 y 200 Convertible: prueba de manejo

Publicado el 08/06/2011 20:15

Unidad probada

  • Convertible: 489,900 pesos
  • Sedán: 369,900 pesos

 

NOS GUSTA

  • El magnifico motor Pentastar, tal vez uno de los mejores de la actualidad.
  • La buena insonorización de ambas cabinas.
  • La facilidad de uso de los comandos de voz del sistema de sonido.

 

NOS GUSTARíA

  • Una mejor visibilidad trasera en el convertible.
  • Faros de xenón para ambos.

Intimidades

  • Adentro del descansa brazos del sedán -ajustable longitudinalmente- se encuentra una segunda entrada de USB y además tiene iluminación.
  • Las luces de mapa delanteras se pueden mover para alumbrar distintas partes del interior.
  • No se puede abrir o cerrar el techo metálico del convertible si el auto va caminando; sólo cuando está detenido.
  • Con el control remoto se puede arrancar el 200 a distancia. Cómodo.
  • El completo sistema de sonido permite usar el Bluetooth para marcar el teléfono, cambiar las estaciones de radio o de canción con comandos de voz. Efectivo.
  • Las viseras del convertible no tienen luces para los espejos de vanidad. Cuestión de lujo o practicidad.

 

El tiempo está corriendo rápidamente para la marca de la otrora estrella de cinco puntas. Actualmente se encuentra bajo el mando y cobijo de Fiat, que está tratando de aprovechar al máximo la sinergia de ambas compañías. La americana en un lapso corto de tiempo ha retocado o cambiado 16 automóviles de su gama, poniendo mucha atención en los acabados del interior, que fueron duramente criticados por la prensa y los consumidores. Tratando de alejarse un poco de este estigma, Chrysler decidió cambiar el nombre del Cirrus por el de 200, para darle además una línea sanguínea directa con su hermano mayor, el 300C.

Lavando culpas

Al igual que Jake Blues en la película Blues Brothers, al entrar y salir de la prisión, el Cirrus entró a ingeniería para salir con una nueva cara y nombre, cambiando a la nomenclatura 200, además de un cambio de frente, faros y parrilla, utilizando ahora las alas de Chrysler como logo. Atrás las calaveras también cambian. Incorporan focos de LED y un atractivo cromo que las conecta.

Por dentro vienen cambios tan notorios como por fuera, ya que el plástico del tablero ahora es acolchado al tacto, de buena calidad, con un mejor ensamble y no se aprecian ruidos parásitos. Además utiliza nueva grafía en el tacómetro y velocímetro. Estrena volante también y ahora se puede controlar la computadora de viaje con los botones ubicados en la izquierda, mientras que con los de la derecha se maneja el control automático de velocidad. Atrás figura la práctica botonería para manejar el audio con los dedos índice y medio de cada mano de un modo muy intuitivo. La seguridad es completa al tener las seis bolsas de aire, control de tracción y estabilidad y hasta cabeceras delanteras activas. El equipamiento es prácticamente igual para el convertible.

Mecánicamente hay un cambio importante, el nuevo motor Pentastar V6 3.6 litros con 283 HP con doble árbol de levas (DOHC), que nos da una mejora palpable de 48 HP y 28 lb-pie extras sobre el anterior V6 de 3.5 litros. Aunque tiene sólo 100 centímetros cúbicos más de desplazamiento que su antecesor, el secreto de la espectacular mejora es el uso de un sistema de tiempo de apertura variable de válvulas tanto en admisión como en escape, que va aparejado a un sistema de admisión variable de aire.

El resultado es una respuesta vivaz y contundente, ya que acelera con mucha autoridad, gracias también a la transmisión automática de seis velocidades que tiene modo manual de cambios (Autostick). Para controlar este incremento de potencia, los ingenieros se dieron a la tarea de revisar con atención la suspensión, cambiando ligeramente la geometría, la dureza de los resortes y los amortiguadores en cada esquina, bajaron un poco la altura adelante y atrás, para que de esta manera se pueda dominar mejor tanto incremento de potencia.

Jake y Elwood

Los hermanos Blues eran relativamente disparejos, dado que el primero era regordete y el segundo muy flaco. Algo parecido pasa con el 200 y su hermano el Convertible. El 200 es como Elwood y el Convertible es como Jake, pero vamos por partes. El puesto de manejo en el 200 está bien logrado, gracias al amplio asiento eléctrico y el volante con ajuste de altura y profundidad, el cual por cierto tiene un grosor ligeramente mayor al deseado. El asiento tiene un buen soporte lateral en caso de curvas. En la segunda fila hay espacio para dos adultos grandes y uno mediano sin problemas. De la misma manera nos sorprende el buen aislamiento de la cabina, que en la ciudad resulta muy silencioso.

En carretera apenas pasa algo de ruido y también al pedir la sobremarcha pero en este caso es un sonido sabroso del motor, incitante para hundir el acelerador cada vez que se pueda, ya que se sazona con la sensación de un empuje impresionante, que deja su afirmación en los menos de 10 segundos que le toma llegar a 100 km/h desde cero. Ni hablar de las recuperaciones y los rebases que mantienen la tónica de la facilidad y el poder.

Las modificaciones a la suspensión dan como resultado aplomo y decisión para entrar en las curvas con buen apoyo. Tan ágil como Elwood Blues. El pelo en la sopa son los frenos, que siguen mostrando una sensación algo esponjosa, tomando potencia en el último cuarto del recorrido del pedal, junto con cierta fatiga al frenar con frecuencia. El consumo de gasolina estuvo dentro del promedio esperado sin ser espectacular o frugal, pero con la ventaja de requerir Magna.

En el caso de las diferencias con Jake, perdón, el Convertible, se encuentran en los detalles. El más importante es techo metálico, que se puede guardar o poner en algo más de 20 segundos. Aunque las especificaciones dicen que ambos autos pesan casi lo mismo, la sensación del convertible es de tener más lastre, que de hecho lo tiene con 180 kilos más según la báscula, que se distribuyen entre los refuerzos estructurales y los complejos mecanismos que hacen funcionar el techo. Esto se evidencia en nuestras pruebas, donde el sedán fue casi un segundo más rápido. Y por la misma causa el descapotable posee una amortiguación más blanda.

Los asientos también cambian y no ofrecen tanto soporte como el sedán. Por obvias razones el espacio atrás es limitado pero más amplio que otros convertibles gracias a sus 4.86 metros de largo que permite acomodar a personas de 1.80 de alto con cierta facilidad.

Este auto resulta mejor para salir a pasear y disfrutar del aire libre, pero si es necesario hacer algún rebase en una carretera revirada, el brillante motor Pentastar siempre está dispuesto a sacarnos del atolladero, dándole al Convertible la agilidad suficiente, como el buen Jake Blues.

Sentencia positiva

Estos hermanos lucen bien armados para dar una buena pelea. El sedán tiene precios que se ubican unos 25,000 pesos menos que sus rivales japoneses. Interiormente ya no hay queja, existe un buen equipamiento y el Pentastar llega a darle el desempeño que tal vez le pudo faltar anteriormente. El convertible se cocina aparte, su precio es atractivo y su relación costo/beneficio resulta más que razonable.

El segmento de los convertibles de techo duro es muy limitado. Siendo muy estrictos no hay otro auto de características similares. El que más se acerca es el Volvo C70 con sus 4.61 metros de largo y 230 HP, pero vale 648,000 pesos. En precio, el más cercano es el Peugeot 308 CC de 439,900 pesos y con el Mazda MX-5 rondando un poco más abajo.

En resumen estos hermanos tienen lo suficiente para plantar cara a los rivales y hacerles dura la batalla, por lo menos en la relación valor/precio.

FICHA TECNICA
 
Generales  
Rango de precio De 289,900 a 489,900 pesos
Atención al cliente 01-800-505-1300
Motor  
Situación Delantero transversal
Nº de cilindros Seis en V a 60°
Bloque / cabeza Fundición / aluminio
Distribución DOHC, 24 válvulas, VVT-i
Alimentación In­yec­ción directa
Cilindrada 3,605 cc / 3.6 l
Diámetro x carrera 88.0 x 97.0 mm
Compresión 10.0:1
Combustible Gasolina, 87 oct
Potencia máxima 283 HP a 6,400 rpm
Par máximo 353 Nm (260 lb-pie)a 4,400 rpm
Transmisión  
Caja Automática, 6 velocidades
Tracción Delantera
Embrague Convertidor de par
Relación diferencial 3.16 :1
Bastidor  
Susp. del. MacPherson
Susp. tras. Multibrazo, 4 elem.
Elemento elástico Resortes helicoidales
Estabilizadora del / tras. Sí / sí
Frenos del. Discos vent., 294 mm
Frenos tras. Discos sólidos, 262 mm
Asistencias ABS, ESP, TC
Dirección Hidráulica, variable
Giros/ø volante 2.75/38 cm
Diámetro de giro 11.4 m
Neumáticos 215/55 R18 95H
RENDIMIENTOS  
Vel. máxima 220 km/h
Acel. 0-100 km/h N.D.
Consumo en ciudad 8.0 km/l
Consumo en carretera 12.3 km/l
Consumo medio 10.1 km/l
Emisiones de CO2 230 gr/km
Carrocería  
Peso (sedán/convertible) 1,614/1,804 kg
Largo x Ancho x Alto 487 x 184 x 148 cm
Distancia entre ejes / vias 276 / 157 - 159
Cajuela 385/371 l

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